Desde 1977 venimos utilizando la cámara de video en los
Seminarios a Empresas, particulares y políticos. Experiencia
de la que vamos a entresacar algunas reflexiones sobre
las ventajas que hemos encontrado en este medio.
Nuestros alumnos suelen ser profesionales adultos en
unos días de formación o reciclaje. Los temas de los Seminarios
resultan tangenciales a la profesión que ejercen. No les
enseñamos los contenidos de sus profesiones sino la forma
de comportarse en ellas. Cómo hablar, cómo negociar, cómo
reunirse, cómo vender más, cómo redactar un escrito, cómo
mandar a un grupo, cómo integrarse en un equipo, cómo
enseñar lo mucho que saben.
Los directivos y empleados de empresas acuden a mejorar
sus hábitos comunicativos. Algunas veces, el objetivo
del Seminario se extiende a un cambio de actitud o mentalidad:
una venta más o menos agresiva o renovada, unas relaciones
empresariales más participativas, unas negociaciones menos
competitivas, etc. Contamos con una tercera clase de experiencias:
preparamos a opositores. Vienen a mejorar su forma de
exponer y se van con unos hábitos de estudio y de preparación
de temas que no esperaban de nosotros.
Aunque en ocasiones dirigimos entrenamientos particulares,
nuestra actividad se desarrolla ante grupos de 8 a 20
participantes, en Seminarios o Cursillos intensivos de
2 a 5 días.
A) EL VIDEO COMO REFUERZO DE LA CLASE
ACTIVA
El estar de 20 a 50 horas seguidas con el mismo grupo
nos disuade de la clase convencional, por muy ilustrada
que pueda presentarse con audiovisuales, y nos lleva a
las técnicas del aprendizaje activo. Organizamos grupos
de trabajo, exposiciones y discusión de resultados, y
simulaciones o juegos de roles (role-playing). La grabación
y revisión de las intervenciones de los alumnos nos da
pie a introducir la enseñanza en forma de comentarios,
reflexiones o feed-back.
Por tanto, para nosotros el vídeo no es un reproductor
de grabaciones maestras, sino un instrumento que nos permite
repetir una experiencia recién vivida, para que el alumno
la contemple desde el ángulo del observador y reflexione
sobre ella.
Hemos probado extraer nuestras enseñanzas de programas
pregrabados: por ejemplo, a un grupo de militantes de
un partido, intervenciones de sus líderes; o a un grupo
de empleados, la actuación de otro grupo en Seminarios
anteriores.
1) El interés del visionado ha sido en estos
casos muy inferior al que suscita la revisión
de lo sucedido en el mismo Seminario. Y no es
sólo porque se vean a sí mismos en la pantalla,
que tiene su importancia. Haber sido testigos
del hecho les compenetra con la revisión. La solidaridad
con los compañeros de clase les dispone a realizar
el juicio de la intervención con mayor interés.
Les interesa la opinión del profesor, y exponer
la propia, respecto a un caso que acaba de producirse.
La revisión inmediata les hace sentir la maravilla
del intento electrónico; el casi-directo les influye
con la magia del estreno.
2) Además, lo ven inscrito en el Seminario. La
actuación, por buena que pueda ser, remite a otra
circunstancia y viene a constituir en el curso
intensivo una especie de paréntesis. Se introducen
nuevos personajes, una historia traída de fuera.
Nos saca fuera del contexto creado en el Seminario.
Muchos audiovisuales, incrustados en las clases
convencionales, vienen a constituir un descanso,
una evasión. El "cine" relaja el ambiente.
3) La simulación improvisada en el mismo Seminario
supone para todos, incluido el profesor, una novedad.
La enseñanza que extraigamos también se presenta
nueva, recién descubierta. En su aparición todos
han participado. El valor pedagógico del descubrimiento
no está amañado: se produce sobre una improvisación.
4) El audiovisual grabado por actores o seleccionado
de un Seminario anterior puede estar manipulado.
El comportamiento de los personajes de la simulación,
las reacciones espontáneas de los interlocutores
y de los observadores directos, se revisten de
toda credibilidad.
Hemos destacado cuatro ventajas de la
utilización de la cámara de video, interés, adaptación,
descubrimiento participado, credibilidad, que no son sino
virtudes del aprendizaje activo. La cámara de video las
refuerza. La grabación y revisión comentada de una clase
activa es el menos pasivo de los audiovisuales.
B) VENTAJAS ESPECÍFICAS
DE LA REVISIÓN EN VIDEO
Venimos a decir en este segundo apartado
que la revisión de las propias actuaciones enriquece la
forma e interioriza los contenidos.
1) Conciencia,
reflexión, observación de sí
Es evidente la revolución que significa en el
conocimiento de nosotros mismos la posibilidad
de vernos actuar. Hasta ahora, nos conocíamos
por la conciencia "concomitante" que acompaña
cualquier otro conocimiento. Al pensar y hablar
de un círculo, por ejemplo, tenemos dos conocimientos:
el del círculo y el de nosotros mismos hablando
del círculo. Este conocimiento, acompañante, es
indirecto, como un telón de fondo.
Podemos también pensar en nosotros interrumpiendo
el curso del pensamiento sobre el círculo o las
demás cosas. Esta reflexión directa es como mirarse
al espejo: nos vemos en el momento de mirar. Si
interrumpimos el pensamiento sobre las cosas para
mirar lo que acaba de suceder, es fácil que se
rompan los reflejos condicionados, las asociaciones
que hacen fluir el pensamiento y la palabra. Las
personas muy preocupadas de sí mismas se incapacitan
para discurrir. Se cortan, se enredan.
La reflexión conviene hacerla después de haber
pensado y hablado. Reflexionamos con provecho
sobre lo que queda en la memoria. Nos vemos por
dentro, sobre lo que se recuerda de la conciencia
concomitante.
El uso del vídeo se presta a conseguir un excepcional
tercer conocimiento de nosotros mismos, que completa
la conciencia y la reflexión. La revisión nos
concede el privilegio de acercarnos al conocimiento
que tienen de nosotros los demás. Y compararlo
con el recuerdo del conocimiento concomitante.
Lo cual no pueden hacer los demás.
2) La videoterapia
de la forma
Los defectos y buenas cualidades de nuestra actuación
quedan al descubierto, ahora sin el estímulo especial
-ansiedad, estrés,- que nos embargaba en el momento
de actuar. El rechazo sereno de nuestros defectos,
la aceptación gozosa de nuestras cualidades se
envían al inconsciente con distinto mensaje. En
adelante los defectos quedan prohibidos, censurados,
e irán desapareciendo. No se requerirán actos
conscientes para eliminarlos. Con razón se llama
videoterapia.
Y las cualidades se potencian específicamente:
por fortuna son los aciertos los que se graban
y los errores los que se olvidan. El balance positivo
nos llena de confianza, clave para cualquier progreso
personal.
¿Y si el balance fuese negativo? Nos llevaría
a la realidad. Pero hemos comprobado que tales
casos no son frecuentes. La gente tiene de sus
actuaciones sociales una opinión modesta. La conciencia
de sí incluye las dudas, los temores, la penosa
comprobación de que omitimos o cambiamos lo que
debimos decir. Vemos el tapiz por la parte de
los nudos. El vídeo nos permite contemplarlo por
la cara exterior, más tranquila y silenciosa.
El juicio de sí mismo se hace más objetivo: "Puedo
quitar tales defectos, tal cosa me gusta, aquello
está bien pensado, el conjunto puede pasar, aunque
es fácilmente mejorable". Nos reconciliamos con
nosotros mismos, nos aceptamos objetivamente,
nos proponemos metas alcanzables. Es el camino
del desarrollo personal. La conciencia nos hace
personas. La observación nos amplia.
3) La asimilación
de los contenidos
La aprobación de los resultados positivos incluye
la aprobación-asimilación de lo que hemos dicho.
Al expresarnos aclaramos nuestro pensamiento.
Al oírnos, nos lo apropiamos.
Cuando revisamos la actuación nos contemplamos
autores de los aciertos, nos los atribuimos, nos
responsabilizamos, como personas. Se refuerza
la memoria de la expresión total, no sólo de la
idea. Las matizaciones con que se ha recreado
la idea de otro, nos autoriza a pensarla ya como
nuestra. Y se graba aún más.
Un autor tiende a citarse a sí mismo: "Como he
dicho en otra parte". Y la gente normal también
repite: "Yo siempre digo que..." Que alguien nos
tome la lección no sólo da seguridad: se termina
de aprender. Hasta que no enseñamos una materia
no empezamos a dominarla. Con la revisión la conciencia
de saberlo se fortalece.
El vídeo es un buen pretexto para decir la lección.
Y para corregirla entre todos. Nuestra experiencia
es la siguiente. Hemos impartido 25 cursos iguales
a unas 300 personas, en grupos de 12. El primer
día abordábamos un cambio de mentalidad, que suponía
cierto peligro económico para los empleados. Las
objeciones eran inmediatas. Les demostrábamos
que era lo que más les convenía, pero no quedaban
muy convencidos.
Al día siguiente proponíamos una simulación.
discutan en grupos el tema del cambio. En la revisión
apetecían nuestros argumentos en boca de los actores.
La formulación personal terminaba convenciéndoles.
Era tan radical el cambio que podría pensarse
en un atentado contra su independencia, si la
razón no hubiese estado de nuestra parte.
La formulación personal, acompañada de gestos,
tono de voz, el protagonismo de la propia imagen,
unifican en una unidad propia los conceptos aprendidos
y entendidos. Y se entienden mejor, se hacen ciertos.
C) LA ADAPTACIÓN A DIVERSOS ALUMNADOS
Queremos en un tercer apartado comunicaros
algunas reflexiones sobre el método que venimos exponiendo.
Podrían sintetizarse con decir que la imagen es un amplio
cauce de transmisión universal.
1) Los menos "letrados"
En la formación de adultos es frecuente encontrar
diversos niveles de culturización alfabética.
No pocas personas que ocupan puestos y militancias
de carácter activo, empresarial, carecen de hábitos
de lectura y exposición escrita que les permitan
comunicarse o aprender algo por este medio.
Lo escrito les hace retroceder a los mínimos
grados de competencia. La exposición oral del
profesor les resulta llena de abstracciones. El
estar mucho tiempo escuchando les resulta irresistible.
Repetir oralmente lo que han entendido, les coarta
por falta de costumbre. A tales alumnos la simulación
improvisada les coloca en ventajosa situación:
sus hábitos de relación están muy desarrollados.
Un contexto de la vida real, no académica, les
devuelve la inteligencia, la comprensión y el
desparpajo habitual. Una vez grabada la escena,
cualquier comentario del profesor sobre lo ocurrido
dispone del libro abierto, escrito por ellos mismos.
en el que saben leer con gran profundidad de análisis.
La inferioridad inhibidora que podrían sentir
ante un profesor que les habla de conceptos y
con instrumentos alfabéticos, desaparece. Se sienten
a su altura en la reflexión sobre la vida misma.
Y le agradecen vivamente que no haya utilizado,
para enseñarles algo, el terreno en que temían
aparecer incultos y torpes. Como consecuencia,
asimilan, gratificados, cualquier punto de vista
que les viene del nuevo método.
2) Los opositores
En el otro extremo, nuestra experiencia con estudiantes
en situación limite: los opositores. Vienen a
nosotros en segunda vuelta, cuando a pesar de
haber estudiado todo lo que deban, comprueban
que algo falla en hacerlo valer ante el tribunal.
Creen que la "forma" de exponer es la causa del
suspenso.
En un buen número de casos comprobamos que no
es la dicción o la gramática lo que dificulta
el "lucimiento". Los temas han sido preparados,
asimilados, maquinalmente, como los han encontrado
en libros y apuntes, con una organización que
llamamos alfabética . El escrito admite amontonar
17 puntos, o 43, sobre un tema. La cabeza humana
difícilmente lo retiene con comodidad. El opositor
lo consigue con un esfuerzo "inhumano".
(El sentido peyorativo que damos aquí a lo alfabético
se limita a la pasividad con que acepta como dócil
instrumento que es una deficiente o arbitraria
organización de las ideas: el papel se deja escribir
lo que sea)
La exposición del tema quiebra por aburrida,
insegura: se atribuye al opositor el carácter
inmaduro, inapropiado, del escrito informe. Con
el vídeo rescatamos al opositor para lo oral;
lo sacamos del laberinto "alfabético".
Descubre, con nuestras indicaciones, en qué momentos
desarrolla el tema para que sea atendido, desde
fuera, por un tribunal que no deja de ser un público.
Aprende una nueva técnica de organizar y exponer,
en cuanto se ve a sí mismo triunfando gracias
a la videncia de lo oral sobre la monotonía y
el absurdo papagayo alfabético.
Las técnicas de lo oral nos han llevado a descubrir
las técnicas del estudio. La comunicación oral
tiene en cuenta la escasa retención de los oyentes.
Busca lo oral una forma tan simple y engranada
como sea posible para facilitar la escucha de
su público.
Al mismo tiempo esta forma sencilla hará posible
la memorización y asimilación de los contenidos
por el estudiante. Escoge lo oral un esquema de
tensión-distensión; presentación, nudo, desenlace;
para exponer un solo tema, una síntesis bien tratada,
con partes que alimentan el interés y hacen esperar
las soluciones, como un complemento que gratifica.
Si el estudiante encuentra en el montón alfabético
el hilo creativo de la forma oral, la síntesis
personal que polariza todos los elementos, el
tema queda aprendido, la exposición queda asegurada,
se ha ganado la atención del tribunal.
A través del vídeo, en un intento de mejorar
la forma, hemos llegado a estructurar a la medida
del hombre los contenidos, liberándolos de la
trampa alfabética.
3) El vídeo, un camino para la
enseñanza total
El uso del vídeo nos ha conducido a las técnicas
de aprendizaje activo, participativo. Nos ha llevado
a corregir la forma, a estructurar y asimilar
los contenidos, evitando lo que puede tener de
obstáculo el aglomerado alfabético.
El vídeo, la conservación de la imagen total,
nos ha ayudado a entrar en la vida. El pensamiento
abstracto, la división de las ciencias en disciplinas
independientes, había casado bien con el método
alfabético, que en cierto modo prescinde del que
habla, e incluso del que escucha. En presencia
no puede se prescinde ni del que habla ni de los
que escuchan. Los conceptos han de sustentarse
en la vida, la comunicación real.
El vídeo, es decir, la imagen fácilmente retenida
y reproducida, nos ha devuelto a enseñar lo abstracto
sin que lo separemos de un caso vivido por el
alumno. Y hemos podido enseñar diversas disciplinas
a la vez:
la
expresión corporal,
la alteración fisiológica emocional,
la psicología diferencial,
la antropología del aprendizaje,
la lógica y la dialéctica,
la lingüística y la retórica,
la Ética,
la interacción de los grupos,
la organización del trabajo,
las relaciones empresariales,
los buenos modales,
los malos hábitos,
todo se analiza y se comenta para explicar una
intervención o un diálogo sobre cualquier tema
específico.
En la página abierta de una escena recién grabada,
cabe relacionar la actuación y el tema tratado
con otros muchos que están relacionados. Volvemos
a la enseñanza global. Salimos del monólogo monográfico
de lo alfabético -galerías subterráneas- para
desembocar en la gran plaña, a cielo descubierto,
donde se enseña la complicada disciplina de la
vida, en la medida en que los alumnos son capaces
de vivirla, comprenderla y hacerla suya.