En julio de 1977, tras las primeras
elecciones democráticas, pusimos un pequeño
anuncio en tres periódicos nacionales. Se ofrece
profesor de Oratoria. La prensa, la radio y la televisión,
y muy especialmente las revistas de actualidad social,
se hicieron eco del reclamo: "los políticos
van al cole" era noticia.
Y durante un año
nos hicieron graciosos gratuitos reportajes.
Éramos una pareja psicolingüística,
-salmantina y sevillano, románicas y filosofía,
profesora de lengua y publicitario-, que dejaban
sus ocupaciones para dar clases de Oratoria a los
políticos. Después vendrían
los sindicatos, las empresas y las instituciones.
1977 – Adolfo
Suárez, Guillermo Medina y Manuel Calvo, fundador
de FORMA.
Llevamos más de veinte años trabajando
sobre un cuadro: las ideas y las formas de comunicarse.
A partir de ese cuadro, anaquel de conocimientos, técnicas
y estilos, componemos los cursos: Negociación,
Reuniones, Atención al Cliente, Redacción
de Informes, Formación de Formadores.
Con el nombre de FORMA, Profesores de Comunicación,
nos sentimos bien y nos sabemos identificados. Somos profesores
en las básicas disciplinas instrumentales de pensar,
organizarse, leer, escribir, hablar, transmitir o enseñar,
reunirse, saber estar, comportarse, formar equipo...
Nuestras
mascotas
Comenzamos con un logotipo que
destacaba nuestra postura de observadores:
unos ojos de búho que eran nuestros ojos, los
del vídeo y los de los participantes cuando
revisan y reflexionan sus actuaciones.
El búho real europeo, la lechuza del
olivar de Atenea retratada en el Jardín
de las Delicias del Bosco, acompañó
en solitario nuestros papeles durante muchos años.
De la mano de Octavio Paz conocimos
a Hanumán, el Mono Gramático
de la Mitología Hindú.
Él nos confirmó en la convicción
primera: la palabra marca la diferencia
de la especie y hace práctica nuestra inteligencia.
( Hanumán,
el Mono Gramático de la Mitología Hindú)
El 92 nos dejó otra mascota,
acorde con la proyección americana del español
y nuestra profesión de comunicadores: el loro
de vivos colores y lengua agradecida.
Que el búho se fija, pero no hay quien le enseñe
una palabra.
El búho y el loro se fundieron en el buholoro.
Unos ojos que miran y un pico que habla: la sístesis
de la comunicación, que es atender mientras
intercambiamos información.
Las nuevas tecnologías
nos abrieron una BBS, la inter-nós, mensajera
informática que nos ensanchaba a través
de las ondas. Y la simbolizamos en la paloma de Picasso.
Los cursos de verano del
96 nos trajeron la gaviota marinera y la
dibujamos también en nuestras velas, porque
esperamos largas travesías por estos mares
de Internet.
Con el cambio de siglo, actualizamos
nuestro logo con una imagen más sencilla,
conceptual y flexible.
Con él,
vienen los búhos de las diferentes áreas
de trabajo.