El primer buhito traía
un problema. El segundo esperó atento. El tercero
se va tranquilo.
Para que acuda a nosotros en casos parecidos, le
relacionamos algunas actividades que realizamos
entre curso y curso. A veces nocturnas. Pocas con
premeditación. Sin alevosía.
Algunas, con presupuesto y todo. Otras, con gusto y sin
gasto.
Para conseguir el tan perseguido seguimiento... Por ejemplo:
Echar un vistazo por fax o correo electrónico
a un escrito que debe ir bien compuesto
Dar unas clases personales de oratoria o redacción,
en horarios de conveniencia
Dedicar un fin de semana a un grupo muy atareado
Ayudar a un opositor o doctorando a preparar y exponer
todo lo que saben
Asistir a una conferencia para animar y corregir después
al que la da
Apuntar una idea para crear un logotipo o eslogan
publicitario
Traducir a lenguaje llano unos Estatutos muy serios
Simplificar y actualizar los impresos de una organización
Entrenar en una noche a un presentador improvisado
Preparar antes y analizar después un debate
público
Diseñar cinco intervenciones para una convención
o mítin